Santo Domingo.- Tras el derrocamiento de Juan Bosch en 1963, el país quedó bajo un gobierno de facto, conocido como el Triunvirato. Emilio de los Santos, Ramón Tapia Espinal, Manuel Enrique Taveras Espaillat y (eventualmente) Donald Reid Cabral, encabezaron este pedido de gobierno.
Sin embargo, el Triunvirato generó mucho rechazo popular por la falta de libertades democráticas, la represión constante contra sus enemigos políticos y la marcada desigualdad social que se agudizó después de la muerte del dictador Rafael Leónidas Trujillo.
El 23 de abril del 1965, en horas de la mañana jóvenes militares como Rafael Tomás Fernández Domínguez, Francisco Alberto Caamaño, Manuel Ramón Montes Arache y Eladio Ramírez comienzan a conspirar desde el seno mismo de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.
Su objetivo estaba claro: restituir la Constitución del 1963 y al derrocado presidente Juan Bosch en el poder.
23 de abril, mediodía
Rumores de levantamiento militar se esparcieron rápidamente entre la población. Soldados y civiles comenzaron a movilizarse. La población perdió el miedo y la calle empezó a calentarse. Ya no había vuelta atrás.
24 de abril, horas de la madrugada
Se produjeron los primeros movimientos militares. Hombres armados salieron a las calles; el pueblo reaccionó, salió y apoyó.
Temprano el 24 en la mañana: Peña Gómez, la voz del pueblo
Entre 5:00 y 6:00 de la mañana de ese 24 de abril, José Francisco Peña Gómez tomó control de la emisora Radio Santo Domingo.
Desde allí transmitió un mensaje que fue definitorio en la coyuntura de aquel momento: «¡Pueblo dominicano, a las calles!», fueron sus palabras… Y el pueblo se encendió. Esa misma mañana, fue sacado escoltado de la emisora para que su vida no corrí ese peligro.
Después del mediodía: el estallido
La revolución inició. Miles de dominicanos salieron a las calles.
Se enfrentan dos visiones de país: los que luchaban por la democracia: militares a favor de la constitución del 1963 y el pueblo que la exigía vs. los que querían que se mantuviese el control militar, los que obedecían a intereses muy particulares y remanentes de la dictadura de Trujillo.
3 de septiembre 1965: fin de la guerra
La conclusión de esa cruenta y sangrienta confrontación civil tuvo costos a nivel social y político:
- Una intervención de EE. UU., la segunda en nuestra historia.
- Joaquín Balaguer, eslabón importante durante la dictadura de Trujillo, retornó al poder en el 1966 y gobernó tres periodos consecutivos marcados por la opresión y la violencia estatal durante esos 12 años.
También hubo un costo humano:
- Entre 3 mil y 5 mil muertos,
- Centenares de heridos
- Gran destrucción en la infraestructura de la ciudad de Santo Domingo, algunas de ellas permanecen afectadas al día de hoy.
