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San Juan, República Dominicana. — Diversas comunidades de la provincia San Juan protagonizaron este lunes un paro general en rechazo a la explotación minera en la zona, especialmente en la parte alta de la Cordillera Central, donde se ubica el denominado Proyecto Romero. La jornada de protesta, que alcanzó un respaldo estimado en un 95 %, estuvo marcada por movilizaciones, quema de neumáticos, enfrentamientos con agentes policiales y la detención de más de diez personas por presunto desacato.

Desde tempranas horas, residentes, productores agrícolas, organizaciones sociales, sectores religiosos y profesionales se sumaron a la huelga, expresando su rotundo rechazo a la actividad minera bajo la consigna: “Queremos agua, no oro”. Las principales vías de acceso fueron bloqueadas en distintos puntos de la provincia, generando una paralización casi total de las actividades comerciales y del transporte.

En medio de las protestas, se reportaron incidentes entre manifestantes y miembros de la Policía Nacional, quienes intervinieron para restablecer el orden público. Durante los enfrentamientos, al menos una decena de personas resultaron arrestadas, en medio de denuncias de uso excesivo de la fuerza por parte de algunos sectores.

Asimismo, maestros y estudiantes del recinto de la Universidad Autónoma de Santo Domingo en San Juan se concentraron frente a sus instalaciones, donde realizaron una jornada pacífica en rechazo a la explotación minera. Durante la manifestación, destacaron la importancia de preservar los recursos naturales y garantizar un futuro sostenible para las próximas generaciones.

La oposición a la minería en San Juan se fundamenta en preocupaciones ambientales, económicas y sociales. La zona en cuestión forma parte de un ecosistema clave para la captación de agua en la región sur, siendo fuente de importantes ríos como el Yaque del Sur, el río San Juan y el río Mijo, los cuales alimentan la presa de Sabaneta.

Especialistas y comunitarios advierten que la minería subterránea podría provocar la fracturación de acuíferos, disminuyendo significativamente la disponibilidad de agua para el consumo humano y el riego agrícola. Esta situación pondría en riesgo a más de 847,000 habitantes que dependen de estos recursos hídricos en varias provincias del suroeste.

San Juan, conocida como el “Granero del Sur”, sustenta su economía en la agricultura y la ganadería. En ese sentido, productores locales han manifestado que la explotación minera representa una amenaza directa a la seguridad alimentaria y a la estabilidad económica de la región.

Entre los principales riesgos señalados se encuentran la posible contaminación de ríos y suelos por drenaje ácido y metales pesados, el uso de sustancias químicas como el cianuro, así como la degradación del ecosistema en la cuenca alta de la Cordillera Central, considerada un sistema natural de captación hídrica.

El paro de este lunes refleja el creciente descontento de la población sanjuanera frente a proyectos extractivos, en un contexto donde el debate entre desarrollo económico y protección ambiental cobra cada vez mayor relevancia a nivel nacional.

Hasta el momento, las autoridades no han emitido un informe oficial detallado sobre los hechos ocurridos durante la jornada, mientras diversos sectores llaman al diálogo y a la búsqueda de soluciones que garanticen tanto el bienestar de las comunidades como la preservación de los recursos naturales.

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